Por Anaid Irais R. Martínez

Resumen: Los “Gabinetes de curiosidades”, o “Cuartos de maravillas” son considerados antecesores de los museos. Contenían colecciones privadas de objetos raros recogidos por los exploradores desde el siglo XV, dichos objetos incluían libros escritos en alguna lengua desconocida para el colector, o encuadernados de manera muy especial. Aunque de manera tardía, en México también se conocen algunos Gabinetes de curiosidades.

Palabras clave: Museos – Historia, Libros raros, Coleccionistas y colecciones

Introducción

Los gabinetes de curiosidades o wunderkammer, palabra alemana que significa cuarto de maravillas, son considerados los antecesores de los museos, especialmente de los museos de ciencias naturales. Desde el siglo XV, en el Renacimiento, existe registro de algunos gabinetes de curiosidades, pero es hasta el siglo XVI, que este concepto toma fuerza en Europa con la proliferación de las nuevas tecnologías que se desarrollan en esos momentos, los nuevos enfoques que éste trajo a las ciencias, la política, el arte y la filosofía sustituyendo el teocentrismo medieval por el antropocentrismo, así como por el comercio y los nuevos sistemas financieros que comenzaban a establecerse (los bancos).

Lo anterior propició el intercambio de objetos raros, exóticos, curiosos o únicos de todas partes del continente europeo, pero sobre todo de las tierras lejanas que se habían descubierto y comenzaban a explorarse (África, América, India, etc.). Estos objetos eran coleccionados por familias aristócratas que los exhibían en alguna habitación o habitaciones de su casa. Rara vez admitían a personas fuera de los círculos aristocráticos a conocer sus colecciones, así que los gabinetes tenían un cariz de privado.

La colección y el estatus social

Habitualmente un cuarto de maravillas se componía por varios estantes y/o muebles que albergaban ítems diversos: animales disecados, fósiles, minerales, artefactos novedosos, vasijas antiguas, libros raros, obras de arte, esqueletos, piezas arqueológicas, entre otros; todo sin clasificación alguna. El conjunto de piezas que los conformaba permitían que el propietario obtuviera una posición mayor dentro de la aristocracia, ya que eran sinónimo de prestigio, riqueza y un alto nivel educativo, lo que permitía a sus dueños entablar discusiones filosóficas y académicas en círculos sociales y científicos, sobre los materiales que se observaban en los gabinetes tratando de dar explicaciones al mundo que iniciaba a reconfigurarse en ese entonces, el cual empezaba a darle mayor peso a las explicaciones científicas, que a las teologales o mágicas.

En el libro “The accidental masterpiece: on the art of life and vice versa”, el escritor, crítico, columnista y pianista estadounidense Michael Kimmelman menciona que “los gabinetes de curiosidades eran los teatros de lo asombroso, museos de maravillas acumuladas que daban cuenta del ingenio de Dios. Contenían cualquier cosa, siempre que fuera la más grande, la más pequeña, la más rara, la más exquisita, la más bizarra, la más grotesca. Arte, astrolabios, armaduras —maravillas hechas por el hombre— eran parte de un rostro conformado también por dientes de mono y anomalías patológicas como los cuernos humanos.” (Kimmelman, 2005)

Clasificación de objetos

Al principio en los gabinetes de curiosidades los objetos se colocaban sin ton ni son en los muebles, generalmente vitrinas con varios cajones, que resguardaban toda la colección. Con el paso del tiempo y según iba creciendo, se comenzaron a tomar algunas primeras clasificaciones para dar un orden a los gabinetes. Se dividían en 4 grandes categorías: Naturalia que englobaba objetos de los mundos mineral, vegetal y animal; Exotica objetos de lugares lejanos, Scientifica abarcaba los instrumentos y mecanismos científicos, y Artificialia donde se encontraban las creaciones por la mano del hombre. (Tejeda, 2014)

Algunos wunderkammer, comenzaron a abrirse al público, permitiendo que el pueblo se pudiera maravillar con los objetos que exhibían. “Uno de los primeros que fue abierto al público, en el S XVII, estuvo en Roma y perteneció al jesuita alemán Athanaseus Kircher.” (Biro, 2002) Estos permitieron que las sociedades europeas, presenciaran las revoluciones culturales que se vivían en el mundo a través de estos micro-espacios.

Así, que se puede decir que los gabinetes de curiosidades fueron un fenómeno social importante en Europa, no solo por su proliferación, sino porque también se logró que algunos comenzaran a especializarse en una de las cuatro categorías señaladas anteriormente; y sobre todo, por el valor de las colecciones, como lo son los gabinetes de los Reyes de Francia, Francisco I y Enrique II, con los que se fundó la Biblioteca Nacional de París y el Museo del Louvre, respectivamente; o el realizado por el padre Claude Du Molinet (1620-1687) que fuera el responsable de la creación de la biblioteca de la abadía de Sainte-Geneviève en 1662.

La popularidad e importancia de los gabinetes de curiosidades, trascendió territorios y temporalidades. En la Nueva España se sabe de varios de éstos que fueron muy importantes por las colecciones que resguardaban. Uno de ellos fue el de los Padres Camacho.

Los Gabinetes de curiosidades en México

José María y Leandro Camacho eran dos presbíteros radicados en Campeche; desde su llegada a ese territorio (Principios del siglo XIX), comenzaron a reunir algunas piezas prehispánicas que conservaban dentro de su casa en el número “17 y 18 ubicadas en la calle Independencia […] La colección se encontraba en dos cuartos: en la mitad de uno reunían una inmensa variedad de conchas y, alrededor de ellas, en las paredes y las repisas, colocaban peces disecados, insectos y otros ejemplos de historia natural; el segundo cuarto contenía lo referente a artefactos arqueológicos así como las muestras históricas. No se sabe con exactitud cómo organizaban los artefactos” (Sellen, 2010). Con este gabinete de “antigüedades prehispánicas” fundaron un Museo dedicado a la cultura Maya, el primero de su tipo en el sureste de México y probablemente el más antiguo de México.

Otro gabinete de curiosidades importante en la Nueva España, fue el realizado por José Longinos Martínez Garrido. En 1786, es seleccionado por un Alto Tribunal para formar parte de una Expedición Científica, “Expedición Facultativa a Nueva España, también conocida como Expedición Botánica o de Sessé y Mociñoa” (Ortiz, 2011), como naturalista. Después de varios viajes en todo el territorio coleccionando objetos naturalistas, en 1790 se separa de la expedición por problemas con otro integrante y forma el Gabinete de Historia Natural conmemorando el ascenso del Rey Carlos IV al trono, el cual es considerado por algunos historiadores como el primer museo público de la Nueva España, que más adelante conformó lo que hoy conocemos como el “Museo de Historia Natural” en México, el cual conserva parte de la colección de Longinos.

Muchas de las colecciones que los gabinetes de curiosidades albergaban dieron origen a varios museos alrededor del mundo. Hasta el día de hoy logramos observar algunas de las piezas que se conservan de grandes cuartos de maravillas en algunos museos que recrearon la organización de estos gabinetes en sus inicios. Este es el caso de una de las salas que se encuentran en el Museo de la Basílica de Guadalupe, conocida hoy en día como Sala de Retablos.

Esta sala, es una de las cuatro salas originales con las que abrió el museo en el año 1941. En aquel entonces el museo se denominaba “Tesoro artístico de la Basílica de Guadalupe”, y la Sala de Retablos se disponía como un gabinete de curiosidades.
Con dos grandes retablos estilo barroco empotrados en la pared, varias pinturas de la Virgen de Guadalupe sobre caballetes o en las paredes libres y una vitrina al centro, donde se aprecian varias piezas de diferentes composiciones y materiales: numismática, porcelana, caracoles labrados, esculturas, orfebrería, entre otros; esta sala nos recuerda un gabinete de curiosidades, único en su tipo, especializado en arte guadalupano.

Bibliografía consultada

Biro, S. (Diciembre de 2002). Gabinete de Curiosidades. Ciencias 68 Octubre, 28 -29. Recuperado el 31 de 01 de 2021, de file://inbgnas1/datos$/airuiz/Downloads/11866-11605-0-PB.pdf

Kimmelman, M. (2005). he accidental masterpiece: On the art of life, and vice versa. (J. A. Montiel, Trad.) Nueva York: Penguin Press. Recuperado el 31 de 01 de 2021, de http://www.ub.edu/las_nubes/archivo/tres/wunder/Que_es_una_Wunderkammer/que%20es.htm

Ortiz, M. E. (septiembre-diciembre de 2011). Instrucciones y prácticas para coleccionar naturaleza en Nueva España, 1787-1803. Cuicuilco, 18(52), 173-189. Obtenido de https://www.redalyc.org/pdf/351/35124304011.pdf

Sellen, A. T. (25 de 10 de 2010). Los padres Camacho y su museo: dos puntos de luz en el Campeche del siglo XIX. Península, 5(1). Recuperado el 20 de 03 de 2021, de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1870-57662010000100002

Tejeda, C. (04 de 12 de 2014). Gabinetes de curiosidades. El Plural.com. Recuperado el 26 de 03 de 2021, de Gabinetes de curiosidades

Deja un comentario