El criterio del catalogador

EL CRITERIO DEL CATALOGADOR

L. en B. José Luis Ruiz Padilla

Desde su concepción, las RCA han contribuido a construir mejores catálogos al unificar la descripción de los documentos y la elección de los puntos de acceso. En su prefacio a la segunda edición revisada en 1988 se menciona que la mayoría de los países de habla inglesa ya las habían adoptado, y que ese proceso de adopción se aceleró debido al impacto, cada vez mayor, de las redes de información y de la catalogación cooperativa.

Pero no sólo los países de habla inglesa las han adoptado. Las RCA2 se han traducido a idiomas como el árabe, chino, danés, finlandés, japonés, malayo, noruego, sueco y urdu, además del francés, italiano y por supuesto el español. Al elaborarlas, los organismos responsables han dado por hecho que no pueden ser estáticas ya que deben responder a las necesidades, siempre cambiantes, de las agencias catalográficas y de toda biblioteca que se preocupa por mantener sus acervos accesibles y sus catálogos actualizados. Se estructuraron de manera que siguen la secuencia de las operaciones que realizan los catalogadores en las bibliotecas y entidades bibliográficas, al menos eso es lo que se menciona en su introducción.

Están compuestas por dos partes. La primera se refiere a las instrucciones relativas a la información que describe el documento que se cataloga; la segunda trata de la determinación y el establecimiento de los encabezamientos o puntos de acceso bajo los cuales la información descriptiva es presentada a los usuarios del catálogo. En ambas partes se incluyen reglas alternativas o adiciones optativas. Este tipo de reglas sugieren que existen diferentes soluciones para un problema y que, en contextos diferentes es conveniente presentar diferentes niveles de detalle y especificidad.

Las reglas optativas deben aplicarse siempre, o nunca, basando la decisión en la “política de catalogación” establecida. Es decir, la regla optativa deja de serlo al momento de tomar la decisión de aplicarla o no. A partir de ese momento simplemente se debe seguir el mismo criterio para los casos similares que se presenten en el futuro. Incluso es posible tomar la decisión caso por caso siempre y cuando se tenga presente, además de la política de catalogación, el uso que tendrá el documento; lo que implica considerar el perfil del usuario al que será destinado. Aunque se establece que es necesario que el catalogador ejerza su juicio crítico y de interpretación al realizar su trabajo, también queda establecido que dicho juicio e interpretación debe basarse en los requerimientos de un determinado catálogo o en el uso de los documentos que se catalogan.

Las RCA2 instan al catalogador a ejercer este juicio crítico con frases como: “si es conveniente”, “si es importante” y “si es necesario”. ¿Cómo saber si es necesario aplicar o no, determinada regla? ¿Cómo saber si es conveniente hacerlo? Se deja establecido que estos juicios deben aplicarse consistentemente dentro de un contexto. Es conveniente llevar un registro de las decisiones tomadas y las circunstancias bajo las cuales puede aplicarse una opción determinada; de otro modo la descripción podría perder su función principal que es construir catálogos cuya norma es de aplicación mundial. Las RCA2 permiten que se realice el trabajo de catalogación de manera individualizada sin confrontar el valor de la normalización.

De no contar con una política de catalogación ni llevar un registro de las decisiones que se toman, se corre el riesgo de aplicar las reglas de acuerdo al estado de ánimo del catalogador y convertir los catálogos en una maraña anárquica de puntos de acceso contradictorios e inconsistentes y descripciones catalográficas sin uniformidad que pueden atentar contra la normalización. El juicio crítico y de interpretación fue establecido en las reglas por una razón: permitir su uso de acuerdo con las necesidades de cada biblioteca que las aplica, sin perder por ello precisión y uniformidad, tanto en la descripción como en la determinación de los puntos de acceso.

Puede ser fácil decidir si se aplica o no una regla optativa. Es más difícil establecer una política de catalogación y mucho más complicado llevar un registro consistente de todas esas decisiones. Sin importar cuán complicado sea, estas son las condiciones para ejercer el juicio crítico y de interpretación al aplicar las RCA2. Por lo tanto, tomar la decisión de aplicar o no determinada regla, sin una política de catalogación y sin un registro de las circunstancias en las que fue tomada, es tanto como no estar aplicando las reglas, ya que seguramente se presentará en el futuro otro caso similar y será imposible saber si la decisión que se tome en ese momento será la misma que se tomó con anterioridad para ese caso.

Item21.com.mx. Ciudad Azteca, México, 2006

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