“…es buen momento para recordar los nombres que ha tenido nuestro país. ¿Cuántos conoces?

Desde los primeros años de escuela nos enseñan que, con la promulgación de la Constitución de 1917, el nombre oficial de nuestro país es ESTADOS UNIDOS MEXICANOS (aunque le digamos México), semejante a nuestros vecinos del norte con todo y que los nuestros nunca hayan sido estados confederados; no obstante, se llama Estados Unidos Mexicanos porque se conforma por estados en una entidad federativa.

Pero, antes de denominarse de esta manera, el nombre de nuestro territorio mexicano fue cambiando conforme cambiaba también su régimen político; al grado que ha tenido siete nombres a lo largo de su historia. Te contamos.

Reino de la Nueva España (1535)

La época colonial comenzó en el siglo XVI, cuando los españoles conquistaron Tenochtitlan y le dieron el nombre de Nueva España al considerarla una nueva entidad política. En una carta dirigida al rey Carlos V, Hernán Cortes le explicaba la razón por la que había elegido ese nombre:

Por lo que yo he visto y comprendido cerca de la similitud que toda esta tierra tiene a España, así en la fertilidad como en la grandeza y fríos que en ella hace, y en otras muchas cosas que la equiparan a ella, me pareció que el más conveniente nombre para esta dicha tierra era llamarse la Nueva España.

Durante casi tres centurias nuestro territorio nacional fue conocido como Reino de la Nueva España, hasta que nuevos aires políticos empezaron a refrescarlo todo.

América Mexicana (1813)

Cuando José María Morelos y Pavón instauró el 14 de septiembre de 1813 el Supremo Congreso Mexicano, en la ciudad de Chilpancingo (hoy capital del estado de Guerrero), al finalizar pregonó un documento con carácter de programa al que tituló Sentimientos de la Nación y con él declaraba la completa independencia de lo que denominaría América Mexicana.

Sólo que esos buenos deseos no pasaron de ahí por lo que el territorio nacional nunca adquirió el nombre con el que el siervo de la nación lo había bautizado. A cambio, sus ideales plasmados en el famoso documento fueron fundamentales para declarar la independencia de nuestro país en 1821; de tal manera que el nombre de América Mexicana es una bella remembranza de los primeros intentos de autonomía.

Imperio Mexicano (1821-1823)

Las primeras décadas del siglo XIX fueron tiempos revueltos en la todavía Nueva España hasta que, con la firma de los Tratados de Córdoba en 1821, se instaló una monarquía parlamentaria a manera de gobierno provisional y se designó a Agustín de Iturbide como emperador de lo que entonces llamaron Imperio Mexicano.

Pero como dicen que el destino ya está echado y si no te toca, no te toca, el flamante imperio sólo duró unos cuantos meses debido a la mala administración del impuesto emperador, ya que nunca pudo remediar la áspera situación política y económica que privaba en el país antes de que se le declarara Imperio.

Nación Mexicana (Constitución de 1824)

Cuando la insurrección republicana triunfó en 1823, no sólo concluyó el Imperio Mexicano sino que su emperador, Agustín de Iturbide, tuvo que salir exiliado del país y lo que ahora es América Central se separó del entonces extenso territorio mexicano. El nuevo régimen dio origen al Congreso Constituyente y éste promulgó la primera Constitución Política en 1824.

Con la primera Constitución Política los Constituyentes acordaron que, en adelante, nuestro país recibiría el nombre de Nación Mexicana y se definiría como una república federal representativa. Es importante recordar que el primer presidente de la nueva república fue Guadalupe Victoria.

República Mexicana (Constitución de 1857)

La Constitución de 1824 se mantuvo vigente hasta que, en 1856, se derrocó la dictadura de Antonio López de Santa Ana y se nombró a Ignacio Comonfort como presidente interino. Éste convocó a un nuevo Congreso Constituyente para que redactara lo que sería la Constitución Política de la República Mexicana de 1857.

La nueva Constitución, de ideología liberal, establecía las garantías individuales a toda la población mexicana y decretaba que el territorio, a partir de su jura el 5 de febrero de 1857, se llamaría República Mexicana.

Segundo Imperio Mexicano (1863-1867)

Pero como las contiendas nunca terminan, el partido conservador, a disgusto con el gobierno de Juárez y la Constitución de 1857, forjó alianza con Maximiliano de Habsburgo y los jerarcas de la iglesia católica; de tal manera que en 1863 emitió el siguiente dictamen:

La nación mexicana adopta por forma de gobierno la monarquía moderada, hereditaria, con un príncipe católico.

Una vez más el nuevo intento de declarar imperio a nuestro país fracasó, pero esta vez el emperador Maximiliano no tuvo la misma suerte que su antecesor pues murió fusilado en 1867. Esto permitió que el Partido Liberal regresara al poder y se restituyera la Constitución de 1857; por ende, el nombre de República Mexicana.

Estados Unidos Mexicanos (Constitución de 1917 a la fecha)

Parecía que los tiempos revueltos ya se habían apaciguado porque la Constitución del 57 imperó el resto del siglo XIX, sin embargo con el nuevo siglo volvieron las agitaciones. La dictadura de Porfirio Díaz y los conflictos revolucionarios dieron pie a que, en 1917, durante el mandato de Venustiano Carranza se redactara y entrara en vigor la Constitución Política de 1917.

Con esta nueva Carta Magna la república tomó el nombre oficial de Estados Unidos Mexicanos y, aunque ya ha sido sumamente modificada, es la que nos rige hasta el día de hoy.

Al final de su mandato el presidente Felipe Calderón promovió una reforma para cambiar el nombre de nuestro país: de Estados Unidos Mexicanos a México. De haber sido aceptada su propuesta, hubiera sido la primera vez en casi un siglo que el territorio modificara su nombre.

Estos son los nombres que ha recibido el país de forma oficial en su historia. Al menos por ahora, nuestra nación continuará llamándose Estados Unidos Mexicanos; aunque de cariño le sigamos diciendo simplemente México.”

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